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Kabul: Una gran multitud de
simpatizantes de los mujahidines se congregaron en el estadio de futbol de Kabul
y luego se manifestaron por las calles de la capital de Afganistán. La
multitud se enardeció cuando una diputada conservadrora , Shakila, gritó
'¡Muerte a Malalai Joya!' , otra legisladora del
Parlamento conocida por sus críticas a los mujahidines y los ‘señores de la
guerra’. Puedes visitar la página web de apoyo a Malalai Joya
(llamada ‘Defiende a Mallai Joya’) para conseguir más información. Los nombres de Khalili y de otros presentes en la gran manifestación están incluidos en informes de una comisión de derechos humanos y de la organización Human Rights Watch como responsables de abusos que deberían ser castigados por la ley. El Parlamento aprobó a fines de enero una resolución que proponía amnistiar a todos los combatientes en 25 años de guerra en Afganistán, lo que dejaría impunes los crímenes de guerra que hayan podido cometer tanto los comunistas o los muyahidines que les hicieron frente y que luego se enzarzaron en una guerra civil como los talibanes. La resolución fue secundada la semana pasada también por el Senado. Los congregados en el estadio, en el que los talibanes solían llevar a cabo sus ejecuciones públicas, gritaron proclamas como "¡larga vida a los mujahidines!" o "¡muerte a la comisión de derechos humanos y los enemigos de Afganistán!". Portaban, además, pancartas con las fotos de algunos de los mujahidines identificados como posibles criminales de guerra en los informes de derechos humanos. Entre los líderes presentes estaban también el ex ministro de Defensa del Ejecutivo de Karzai Mohamad Kasim Fahim, que comandó las fuerzas que lucharon contra los talibanes y quien advirtió de que la "propaganda" contra los ex combatientes afganos llevará al país a una crisis. El ex presidente Burhanudin Rabani, que actualmente ocupa
un escaño en el Parlamento, acusó a "algunos elementos" de intentar fomentar una
disputa entre los afganos "como han hecho en Iraq". Al grito de "¡Muerte a los enemigos de Afganistán", los congregados tomaron entonces las calles de la capital, donde se habían desplegado cientos de agentes de la Policía y de soldados del Ejército, mientras las fuerzas de la OTAN se mantenían acuarteladas para evitar encontronazos. Los promotores de la controvertida moción de amnistía, llamada "Carta para la Paz y la Reconciliación", pretendieron que ésta apoya el plan de reconciliación puesto en marcha en diciembre pasado por el presidente Karzai, quien hizo incluso una oferta de diálogo a los talibanes. “De acuerdo con la Constitución y la Sharia” Durante una rueda de prensa que ofreció junto al secretario general de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer, Karzai dijo no haber tomado decisión alguna sobre la amnistía, para añadir que actuará "de acuerdo con la Constitución y la Sharia" o ley islámica. La resolución ha sido ampliamente criticada por la ONU, por defensores de derechos humanos y por un sector de los legisladores afganos. Los diputados de la llamada "Tercera Línea", un grupo liberal-demócrata de reciente creación que suma un tercio de los escaños del Parlamento y que lo abandonó cuando se procedía a votar la amnistía, acusaron a los "señores de la guerra" de pretender garantizarse la impunidad. A principios de este mes, Karzai expresó su rechazo a la resolución a través de su portavoz, Karim Rahimi, quien dijo que es contraria a la Constitución y añadió que "nadie, ni siquiera el presidente, tiene derecho a perdonar los crímenes y asesinatos cometidos en el pasado". De acuerdo con los preceptos islámicos "en los que se basa nuestra Constitución, sólo las víctimas tienen derecho a perdonar a los asesinos", añadió entonces el portavoz, quien aseguró que Karzai no daría paso alguno "más allá de los límites |
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