Mientras una expedición de Paz Ahora se encuentra sobre el terreno desde el día de Navidad de 2007 organizando la distribución de la ayuda de emergencia al Hospital público de Jenín, se han insertado dos anuncios publicitarios en los diarios "El País" y "Público" el pasado 28 de diciembre.
Haciendo ’clíck" en esta link se pueden descargar las versiones en .pdf de los dos anuncios.
Los fondos que estamos recaudando están destinados a un próximo envío en primavera. La cuenta corriente de ayuda al Hospital Público de Jenín, se encuentra abierta en:
Caja Madrid, con el número: 2038 - 1863 - 51 - 6000154040, a nombre de la asociación "Paz Ahora".
El director del hospital, el doctor Abu Ghali, está dirigiendo en estos momentos toda la operación en colaboración con las y los activistas de Paz Ahora. La maquinaria solicitada por el hospital se ha adquirido en el extranjero. La situación de Palestina, bajo ocupación miilitar israelí, impide que exista un desarrollo de las fuerzas productivas tal que permita que los palestinos puedan fabricar sus propios suministros sanitarios.
En concreto, el doctor Abu Ghali, ha solicitado a Paz Ahora 6 monitores marca ’Poet Plus 8100’ para la Unidad de Vigilancia Intensiva (UVI), 6 monitores ’506DN3’ para las incubadoras de la unidad de neonatos y 4 monitores ’Versalab APM2’ para la observación y seguimiento de la evolución de los fetos en la unidad de ginecología y obstetricia.
Los fondos que administra Paz Ahora en esta ocasión provienen de una subvención del Gobierno Vasco y de donativos recaudados en todo el Estado Español.
Paz Ahora comenzó a ayudar al Hospital público de Jenín en el verano de 2002, tras la destrucción del campo de refugiados de esta ciudad pr el ejército israelí, enviando consumibles y repuestos para el área de hemodiálisis (los riñones artificilaes).
La destrucción del campo de refugiados
de Jenín en Abril 2002
El ejército israelí atacó el campo de refugiados de Jenín el 3 de abril de 2002. Los combates entre el ejército y los milicianos palestinos se prolongaron desde el 3 al 11 de abril. Hasta que se permitió el acceso al campo hubo un periodo de nada menos que 4 días desde el final de los combates, que todos los observadores consideran crítico para la suerte de los palestinos atacados.
Los israelíes no permitieron que la ayuda internacional después de los combates se desarrollara de una manera organizada e impidieron que se realizaran operaciones forenses. El toque de queda en el campamento solamente se levantó el 16 de abril.
El Ejército de ocupación usó sistemáticamente bulldozers, tanques, blindados de transporte de personal e infantería, y helicópteros acorazados. El Ejército de ocupación cortó la electricidad tanto en la ciudad de Jenin como en el campo de refugiados. Los pozos de agua del campo fueron destruidos. Por último los bulldozers destruyeron completamente hasta la última casa del campo de refugiados en una operación de castigo colectivo sin precedentes contra la población civil. Una ala completa del Hospital, cercana al campo de refugiados , quedó completamente destruida por la acción del ejército.
Las fotografías y cintas de vídeo obtenidas desde el propio edificio del hospital por su director, el Abu Ghali sirvieron de base para la película "Jenín, Jenin" que ha ganado varios premios internacionales.
La ayuda sanitaria es imprescindible,
la situación en Palestina es desesperada
En Gaza, el ejército israelí tiene órdenes de aislar el territorio e impedir toda clase de suministros. Al-Fatah crea el verano pasado en Cisjordania una administración enfrentada a Hamas (que, recuérdese, había ganado las elecciones parlamentarias). Desde ese momento el Estado de Israel se ha propuesto aislar a la franja de Gaza (que permanece administrada por Hamas), de tal suerte que hace meses que escasean los productos de primera necesidad, lo que incluye los sanitarios.
Siendo menos dramática la situación en Cisjordania, también se hace imprescindible la ayuda sanitaria internacional. Por ejemplo, en el Hospital público de Jenín, la ausencia de consumibles para el área de hemodiálisis (los riñones artificiales) provoca que, en ocasiones, agujas y otros materiales desechables en contacto con la sangre de los pacientes, tengan que reutilizarse. Esto supone un evidente riesgo de contagio de graves enfermedades.