Escapando a la muerte.
¿No es tiempo de reclamar las calles?
¿No es tiempo de forzar un cambio?
El sonido de las sirenas de ambulancias por todas partes; personas heridas aquí y allí… Éste está gritando y el otro casi muriendo; y está rojo… todo está lleno de sangre.
“Aprisa, corred” les escuché gritando. “Necesitamos una ambulancia, ahora, ahora, ahora… Este chico se está muriendo. Por favor, ayudadle, por favor traed un doctor, dadle calmantes… Haced algo, ayudadle por favor.”
La respuesta médica es mucho más lenta que sus gritos llenos de dolor. Los trabajadores sanitarios deben verles a todos. Deben decidir quien está más grave para hacerse cargo de él, corriendo el peligro de que alguien pueda morir antes de ser visto.
Cientos de personas están esperando al otro lado. Algunos han estado esperando un mes para volver a Egipto. Palestinos que entraron a visitar a sus familias y ahora no pueden salir. Otros, egipcios, que fueron a visitar Gaza y ahora se les impide la vuelta. Pero lo más conmovedor son las madres palestinas y otros miembros de las familias que están viendo partir las ambulancias con sus seres queridos, rezando por volverles a ver, pero no sabiendo si será así. No pueden saberlo. ¿Morirán por el camino? O, quizás recibirán el tratamiento que necesitan, pero luego quedarán anclados en un campo de concentración egipcio antes de que se les permita volver a casa. Nunca puedes saberlo. En este lugar, todo es suerte o fatalidad.
Les dije a los policias egipcios que teníamos medicamentos para llevar a Gaza, que teníamos anestesia que se necesita para operaciones urgentes. Contestaron, “bien, muchos heridos están ahora en Egipto. ¿Porqué no entregas los medicamentos a un hospital Egipcio? ¿Abrirían realmente la frontera? ¿Quien va a estar con los heridos? No verán a nadie de su familia antes de volver a Gaza. Las visitas están muy restringidas y no pueden hablar con nadie.
Estas personas están escapando de la muerte, pero yendo hacia un destino desconocido. Confían encontrar algo de misericordia lejos de la máquina de matar Israelí. Están en una ambulancia que les lleva a un hospital, y no saben cuando volverán a casa, ni si volverán.
Qué doloroso es estar herido, casi muriéndose, sin nadie de tu familia a tu alrededor, sin visitas. Y qué doloroso es para cualquier familia no estar con sus seres queridos que están siendo curados, o quizás viviendo sus últimos momentos en esta vida. Para algunos, estos últimos momentos pueden ser quizás los únicas momentos pacíficos de sus vidas, ¡qué ironía, escapar de la muerte para vivir tus últimos momentos muriendo lejos de tu familia!.
La brutalidad de esta ocupación, que vive en nosotros, vive en todas partes, persiguiéndonos dondequiera que vayamos. Quizás algunos consiguieron escapar hoy de la muerte, pero la muerte todavía está acechando a los demás en Gaza.
¿No es tiempo de reclamar las calles? ¿No es tiempo de forzar un cambio?
¿Cuantos más deben morir antes de que nos demos cuenta que nuestro silencio es una parte de la historia? ¿Hasta que nos demos cuenta de que una protesta aislada no es la respuesta, de que la vida de muchos Palestinos depende de lo que la sociedad civil haga o no haga? Quizás es tiempo de radicalizarnos más. Quizás los Palestinos nos ayudarán a escapar a nosotros de la muerte, una clase diferente de muerte ---la muerte de nuestra humanidad!
Saif AbuKhesek.