En 1948, los 1.441.000 árabes palestinos formaban la mayoría absoluta de la población.
El día 14 de mayo de 1948 Israel proclamó unilateralmente la creación de su Estado, fecha conocida como Nakba o desastre ya que significó la matanza de 13.000 palestinos y la expulsión de 750.000. La ONU dictó la Resolución 194 pidiendo a Israel que el retorno de los refugiados. Israel ignora la resolución.
De 532 pueblos y ruinas palestinos de donde sus habitantes fueron desplazados entre los años 1947 a 1948, el 90% de dichos pueblos fueron desalojados a causa de ataques militares judío-sionistas, que luego fueron ocupados por los invasores, y el 10% restante, fueron desalojados a causa de la guerra psicológica y las insinuaciones sobre la posibilidad de un ataque. Y como consecuencia de las operaciones de expulsión forzosa que alcanzó a casi la mitad del total de los palestinos en 1948. A día de hoy hay unos siete millones de refugiados, expulsados de 532 localidades en Palestina.
El impacto de las masacres en este proceso de migración forzada fue considerable. La masacre del pueblo de Deir Yassin es un ejemplo infame, pero la masacre en Dawamiyya es la más considerable y brutal. Alrededor de 500 personas fueron masacrados por las unidades del 89 batallón israelí (la octava brigada) el 29 de octubre de 1948.
La población palestina que se vio obligada a huir y que hasta el día de hoy espera que se haga efectivo su derecho al retorno, reconocido por la Organización de las Naciones Unidas, ha conservado en otros países la identidad Palestina que la Nakba intentó destruir. Por una parte, la Nakba desintegró a la población del país, destruyó su sociedad que tenía importantes niveles de identificación y de capacidad de autogobierno.
Pero, por otro lado, la Nakba también significó el reforzamiento de la identidad Palestina. Muchos jóvenes supieron que eran Palestinos aún en el exilio. Muy lejos de los intentos del sionismo internacional que juró que las generaciones de Palestinos no iban a saber qué era Palestina, lo cierto es que la resistencia se organizó en torno a esos ideales, a la negación del olvido de los más de siete millones de refugiados Palestinos en el mundo.
Lejos de sus intenciones, los palestinos siguen existiendo, siguen aumentando en número, quieren volver, no se han rendido, seguirán hasta el final, no desaparecieron.
En este marco surge la Red de Jóvenes Palestinos, PYN (Palestinian Youth Network), como asociación independiente, no partidista, fundada por un grupo de Jóvenes Palestinos dispersados alrededor del mundo como resultado de la ocupación, que tiene como fin preservar nuestra identidad Palestina y contribuir a la liberación de nuestra tierra y personas.
El objetivo es fortalecer los lazos entre los Jóvenes Palestinos alrededor del mundo, promoviendo la participación activa de la juventud en la lucha del pueblo Palestino por la Libertad, sin tener en cuenta los lugares de residencia, afiliación, ideología política o creencias religiosas de los Jóvenes.
Para ello se organizan foros y conferencias locales e internacionales, talleres especializados de Jóvenes Palestinos, campañas de solidaridad, publicaciones relativas a las actividades de la Red así como actividades voluntarias de colaboración cívica.